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Crónicas por lo vagini

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La ruta sexshopea- Mundo fantástico-

08/12/2011 | Comentarios: 1

El sexshop <Mundo Fantástico> se encuentra en la calle Atocha en su lado derecho, si se baja desde la plaza Jacinto Benavente, y al lado de una tienda “La segoviana” de patatas fritas. El título del sexshop es muy evocador y optimista. Es un centro erótico tipo Mercadona- supermercados de confianza.  Grandes salas bien ambientadas caloríficamente, por lo que obliga a recorrer el espacio con el chaquetón colgado del brazo como si fuera un toallero. En la planta a pie de calle es donde se exponen todo tipo de aparatos y artefactos de distintos tamaños y formas- redondas, alargadas, curvas, oblongas-  colocados dentro de unas vitrinas que le dan un aire de joyería de postín. En la misma planta también hay disfraces y aperos de bondage con probadores a disposición de los clientes,  como en el Massimo Dutti. En planta baja hay los estantes con los dvd,s, con sus variados panoramas: gordas, embarazadas, incesto, zoofilia, hetereo, gay, sado, español hecho en casa y a por ellos oh eeeh!, amateur, aficionados, abuelitas con jóvenes expertos y viceversa, mamás buenorras, abuelitos con experiencia con señoritas primerizas y viceversa, inter racial, y dvd,s monográficos de señores con enorme poderío de trancas y bengalas por lo que uno puede constatar claramente en la carátula del dvd. En la planta superior hay las  cabinas de visión de canales y el Peep Show. El Peep Show  es como una pequeña empalizada redonda dividida en pequeños departamentos, donde el cliente puede observar lo que pasa en el inetrior a través de una pequeña ventanita tapada por una persiana que se levanta gracias a una la moneda de un o dos euros que se introduce por la ranura del mecanismo. En el corto espacio de tiempo  se ve a esforzados trabajadores sexuales de ambos sexos situados en medio de un colchón redondo de terciopelo rojo y que da vueltas, como  la bandeja del microondas, haciendo in situ una demostración pedagógica de un tema en el que seguramente nadie tiene en mente jamás. A diferencia de la pedagoga, el papelón del pedagogo sexual es francamente comprometido. No puede  poner el piloto automático del fingimiento como pasa con algunos actores en el teatro que interpretan la obra como si fuera cosa de mondar una naranja. No, él  tiene que sentir lo que hace de verdad y estar lo mas empalmado posible a la situación que está viviendo, porque en caso contario todo el mundo comprueba que está bajo de tono, y luego la pedagogía se va al traste y los espectadores se marchan defraudados con el riesgo de que el boca oreja no funcione, con la que está cayendo.  Esos trabajadores sexuales que viven de su miembro de riesgo, para mí tienen mucho mérito, y no lo digo en broma. Tienen el mismo pánico y desasosiego que sienten  los cantantes de ópera ante el público por si les sale un gallo en el momento menos inesperado. No pueden tener un día malo, ni dolor de cabeza,  como titanes tienen que enfrentarse a la maldita tendencia de la fuerza de la gravedad, tan nociva para ellos. Hay que tener mucha  concentración para que todo se mantenga  de una manera inflexible hacia arriba. En la misma planta, por los alrededores del Peep show, había un par de señoritas con vestidos de lentejuelas ceñidos a su esqueleto. Tenían un aspecto andrógino y frío, de caja isotérmica;  cuando me llamaron por el encabezamiento protocolario de: Hola cariño, con acento eslavo, me largué bajando por las escaleras con mi chaquetón colgado siempre de mi brazo toallero. En la planta a pie de calle había bastantes parejas de jóvenes que compraban artefactos y utensilios eróticos. Las luces de Navidad  junto con las de los sexshops producen un efecto de barrio rojo de Ámsterdam que excitan las feromonas. Subí por la misma acera hasta llegar a la esquina con doctor Cortezo, una señora parada en medio de la acera mirando hacia arriba me preguntó desconcertada: ¿Oiga esto era el teatro Calderón, verdad? ¿Ya lo han cerrado? -No señora ahora se llama teatro Häagen Dazs, una marca de helados. Pero sigue siendo un teatro.- Madre mía, con este nombre no lo reconocía.                                                              

Comentarios

Total: 1
1 | Carlos - 09/12/2011 - 19:11 h.

Me gusta este mundo fantástico. ¿Hace vd visitas guiadas?

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