Els Joglars
  
esp | cat | eng

Crónicas por lo vagini

RSS
RSS

La ruta sexshopea- Monterrey-

19/08/2013 | Comentarios: 2

Querida diosa Talía: por la presente le comunico que hemos

regresado sanos y salvos de nuestro bolo a Monterrey dentro del Festival de teatro Nuevo León,  donde hemos actuado con el Coloquio de los perros  los días 10 y 11 de agosto de 2013 en el Teatro del Centro de las Artes. Los 5 de Monterrey, es decir: Ramon Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vilà y Xavi Sais, salimos el 8 de Agosto  del aeropuerto del Prat de Llobregat a las 7h de la mañana (Gate closes) en vuelo hacia Londres con la British Airways. Al vivir lejos de la ciudad y afín  de llegar sin sobresaltos al aeropuerto a  hora tan intempestiva  Dolors Tuneu y un servidor pernoctamos la noche antes en un hotel de Barcelona. Xevi Vilà  acampó directamente en la terminal del aeropuerto. Llegados a Heathrow nos dispusieron que pasáramos los controles de pasaporte y de seguridad.  Al entregar mi pasaporte al funcionario  me di cuenta que las hojas  estaban algo desenganchadas  de las tapas duras, pero perfecta y compactamente juntas todas ellas. El funcionario, hechas las diligencias de control, me devolvió el pasaporte sin objeción alguna por su parte. Inmediatamente nos integramos en la masa viajera en busca del próximo control.  Serenidad y parsimonia en las evoluciones de los funcionarios de seguridad,  mientras desfilábamos  como cabezas de ganado por el dédalo  de cintas extensibles que formaba la cañada que desembocaba ante los sagrados escáneres de seguridad. A Pilar Sáenz, una vez superada la prueba de dichos escáneres –  que por lo que se verá  nunca se puede cantar victoria- una funcionaria milf,  apergaminada, altiva y calvinista  le husmeó las pertinencias de su  bolsa de mano a través de un aparato   alargado, adornado  con un pedazo de tela blanca en el extremo de la punta.  El recontra control  resultó negativo. La milf se despidió de nosotros con un leve gesto de desdén perdonavidas.  Superadas las trincheras, deambulamos por la terminal de Heathrow hasta las 12h 25 para subirnos al 777 de American Airlines que nos conduciría al aeropuerto de Dallas- Fort Worth. Estuvimos metidos dentro del titán alado de AA unas 9 horas y media para llegar a Dallas sobre las 4h30 de la tarde y enlazar con otro avión de AA que nos conduciría a Monterrey. El vuelo fue narcótico por el efecto del cóctel de horarios,  de la comida espuria, y de las cervezas y vino que uno iba ingiriendo y que te dejan el mortal  cuerpo clase turista, como si estuviera envuelto con varias capas de plástico transparente de conservar alimentos, y la cabeza sumida en una modorra intermitente y pesada .  El caso es que llegamos a Dallas y nos dispusimos a cruzar animosos las nuevas trincheras. Había mucha cola en el control de pasaportes y no íbamos muy sobrados de tiempo para coger el avión a Monterrey. X. Sais convenció a un funcionario de origen oriental para que pudiéramos pasar el control,  sin esperar el turno de la larga cola. El oriental nos dejó pasar y nos presentamos ante el funcionario del Tío Sam. Al abrir mi pasaporte, la tapa dura se despegó  totalmente  del resto del cuerpo de las hojas. Seguramente se había acabado de desenganchar por el simple hecho de abrir el documento. El funcionario yanqui puso el grito en el cielo y me recriminó que  estuviera desencuadernado; me echó un sermón de admonición y casi sonriendo se quedó tranquilamente con mi pasaporte. Acto seguido apareció otro señor poli y  me dijo que tenía que esperar en una  sala, llamada de migración,  porque  unos señores querían charlar conmigo. Charlar conmigo! yo que no soy demasiado sociable y comunicativo, y que no hablo inglés! Menuda papeleta, querida Talía!  Tuve la gran suerte  que mi estado civil de casado permitió que    mi mujer me acompañara  en el mal sueño. La susodicha sala estaba prácticamente llena, la mayoría de las personas retenidas estaban sentadas en los bancos con caras fúnebres; incluso había un pequeño parque infantil para los niños de los afectados. Los polis, prepotentes y displicentes, iban llamando desde dentro de una pecera de cristal, a los pobres desgraciados que estábamos allí metidos. Tres adolescentes japoneses con sus estuches de violín, una embarazada alemana casada con un saudí , un mexicano analfabeto y enfermo, una señora madura con medias negras y vestido de tirantes también negro, un profesor de lengua español, una señora que iba con su sobrina de aspecto latino, oto mexicano de media edad… Cuando  los sobrados polis de migración se dignaban a llamar se ponían en plan auto de fe y sometían a los pobres herejes sin pasaporte a un interrogatorio lento y paternalista, sin importarles un pimiento que perdieras el enlace con otro vuelo. A nosotros nos tocó una poli negra y fondona. Nos echó una filípica diciendo que con aquel engendro, bueno dos engendros, de pasaporte no teníamos ningún documento válido para pasar por iuesei. Big problem, eso es. La única solución nos dijo, era pagar 585 dólares para poder ir a Monterrey, y 585 dólares más a la vuelta, si volvíamos a pasar por Dallas. Como así estaba programado nuestro viaje de regreso. Cuando ya habíamos perdido el avión de Monterrey, que  habían podido coger nuestros compañeros, y gracias a la inteligente y educada estrategia de Dolors - yo permanecía con cara de pasmo y mostrando el peor ángulo de mi papada- la poli  accedió a cancelarnos los 585 dólares de la ida; pero a la vuelta si volvíamos a pasar por allí, nos aplicarían otra vez la misma medicina. Nos extendió un papel conforme podíamos ir a embarcar para coger el último avión que salía para Monterrey. Ellos se hacían cargo de pagar el nuevo billete. Pasamos los controles de los escáneres del aeropuerto Dallas- Fort Worth. Manos en alto y cruzadas en forma de x, mientras el aparatito te hace una radiografía. Creo que todos pasamos con los esfínteres prietos. Los funcionarios iban vestidos de veraniego: camisa azul clara y pantalones pirata color verde. Cuando ya había pasado por el control radiactivo el funcionario veraniego, alto, delgado, piel de monja  y pelo color de trigo  me increpa: <¿Eres español?  Vuelve a colocarte en la misma posición .Quiero que me saques todo, todo, lo que llevas en el bolsillo y lo sostengas con las manos en alto! Quiero que me hagas esto! > Saqué mi pañuelo sucio y un cacho de la tarjeta de embarque del vuelo Barcelona- Londres. Me sentí como Lorens,  el recluta patoso, ante el sargento Hartman en la peli La Chaqueta Metálica del gran Stanley Kubrick. Luego el aprendiz de Hartman me cacheó y me despidió con un adiós dry.  Llegamos al fin a Monterrey sobre las 12 y media de la noche. En la aduana Dolors apretó el botón  y  salió verde. Los funcionarios nos hicieron pasar sin registrar nada.  Tuvimos suerte, porque íbamos con tres maletas, al recoger nosotros  la maleta de Pilar que se había extraviado y apareció en la cinta transportadora junto a las nuestras, por generación espontánea. Dentro de las maletas de cada uno de nosotros, llevábamos repartido todo el atrezzo del Coloquio de los perros. La escenografía se encargaban de construirla allí mismo los propios técnicos del festival. Un taxista  nos esperaba en el aeropuerto para llevarnos al hotel. < No hay crisis, pero aquí el problema son los cárteles del narcotráfico. Pero ahorita ya se ha mejorado mucho> Llegamos al hotel Crown gran plaze de Monterrey con los ojos vidriosos. Faltaban aún por llegar dos maletas extraviadas, luego  actuar, y después… el camino de vuelta, que por lo sucedido en la ida con mi destripado pasaporte, prometía ser fuente de acontecimientos desagradables.

Comentarios

Total: 2
2 | P.E.R.E.T.. - 21/08/2013 - 12:34 h.

Que fuerte Ramón, de esto se puede hacer una obra o película, titulo ( YA TI CAGAS )

1 | Migue - 19/08/2013 - 20:47 h.

Solo espero que no esté escribiendo esta ruta desde San Quintín....Vaya con Obama...

Este post no admite más comentarios.

Els Joglars | Apartat de Correus 23 | 08570 Torell?(Barcelona) | Tel. 93 883 24 43

www.swisseswatch.com