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Crónicas por lo vagini

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La ruta sexshopea-Carles Cases

03/09/2013 | Comentarios: 1

El pasado domingo estuve en el concierto de la ermita de St Esteban, en el lugar de Puigcercós. Carles Cases y sus 5 magníficos daban un concierto en la pequeña iglesia de la ermita adosada al cementerio y a la rectoría. Un túnel subterráneo une la rectoría con la ermita, delicatessen simpática y practica para escarmiento de los actuales mamotretos  urbanísticos. El mosén de la  época, aunque lloviera, nevara o bombardeara podía dar la misa a los feligreses sin sufrir ningún contratiempo y con los pies calientes. Ahora la rectoría está bajo la jurisdicción, digamos, de mosén Carles. La rectoría, magníficamente reformada por él mismo y su compañera Montse, sirve de incubadora para calentar y cobijar las partituras musicales fruto de horas y horas de trabajo.   El concierto del domingo comenzó con 5 minutos de cortesía después de la seis de la tarde.  La paredes del altar están encaladas de blanco. Hay un pequeño retablo pintado con pan de oro cuenta con un trío de santos: St. Esteban, St Isidro y la Inmaculada, que siguieron el concierto desde lo alto de sus hornacinas quietos y suspensos. Magnífica música salida del sexteto, dos violines,  guitarra, percusión, contrabajo y el piano de Carles. Hubo un momento de bisbiseo en la concurrencia, hasta que el comandante mosqueado  mandó a parar. Después ni  las sillas se atrevieron a crujir, ni el trío de santos dejaron que las moscas se posasen sobre su yeso. Música de películas, compuesta por el propio Carles,  que tenían en común que eran bailables,  excepto la última “Ciao Maldo” . Maldo  se largó de este mundo hace justo dos años. Se largo harto de feos, mamones y parásitos. Eso lo digo yo. Lo de la música bailable lo dijo Carles, de pié y de perfil.  Un tímido cariñoso que cuando toca se transforma en un  centauro desbocado con tecnología alemana, mientras su cara  se asombra, se enfada, se entristece o se descojona con las notas que van sacando sus dedos sobre el teclado. Aplaudimos mucho. < Molt bé > dijo escueto y en voz baja a sus músicos  que estaban allí porque querían tocar y divertirse con él. Un lujo poder escucharlo y disfrutarlo. Un artista. Un artista que no tiene prácticamente bolos para este magnífico concierto. El maestro del concert d’en Lluís del camp nou, sin discusión.  Como es posible que no exista una red de salas o locales para que se pueda escuchar su magnífica música?  Como si estuviéramos  sobrados de talentos. El problema es que, como artista químicamente puro, no está en la pomada establecida . Pasa. No hay ninguna hora concertada en los despachos del bacalao. Luego fuimos a cenar. Unas chicas de Manresa,  que habían estado en el concierto, estaban en la mesa de al lado. Una de ellas quiso  saludar a nuestra fiera indómita,  así llamamos a un compañero nuestro. La señorita quiso estamparle dos besos en las mejillas, cosa que fue imposible del todo, dado  que nuestro compañero siempre que se encuentra en tal situación se escabulle como una anguila y extiende una mano abierta para establecer, a través de su brazo incorrupto, una distancia de seguridad. La chica, que antes se había limpiado los labios del pà amb tomáquet , encajó los cinco dedos como un director de sucursal de la Caixa que despide a un cliente. Nuestro amigo sonriente aguantó el tipo. < I és un bé de Déu, eh?> comento satisfecho.       

Comentarios

Total: 1
1 | Migue - 06/09/2013 - 15:20 h.

Admirado Ramón F. Sidera (permítame que le trate como los Tejanos). Con envidia he disfrutado de su ruta (Carles Cases).Es usted muy afortunado, sabe lo que es asistir actualmente a una fiesta mayor o menor de cualquier pueblo o ciudad de la Catalunya pre-libre. El tormento álgarabico a la que uno es sometido no tiene parangón en los anales del ser humano desde el bombardeo de Dresde. No importa si el acto al que uno ha tenido la insensatez de acudir es tradicional (grallas, tambores..), liberal (dj´s, tambores..) o multiétnico (cítaras, tambores). Te entran ganas de subirte a un árbol y golpearte repetidamente el pecho o incluso de disfrazarte de Joan Tardà. De acuerdo que hay crisis y no está el horno para filarmónicas pero esto no da derecho a cualquier papanatas cuya única partitura musical que ha leído ha sido en un papel de fumar con corcheas de marihuana y semifusas las neuronas a destruir las de los demás.

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