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Dalí visto por Dalí

Para presentar la obra Daaalí se monta una entrevista entre un periodista mejicano, Aristóteles Juarez (Xavier Boada) y Salvador Dalí (Ramon Fontserè). Se presenta en Santander el 30 de junio de 1999 en la Universidad Menéndez y Pelayo donde Albert Boadella imparte un curso. Y posteriormente en Cadaqués, Torelló y en versión reducida para las ruedas de prensa de presentación de la obra en las ciudades más importantes de todo el país.

FICHA TÉCNICA:

Albert Boadella
Ramon Fontserè
Xavier Boada

Dirección: Albert Boadella
Iluminación y sonido: Jordi Costa
Producción: Els Joglars

 

ENTREVISTA


TRANSCRIPCIÓN DEL DIÁLOGO ESCENIFICADO POR RAMON FONTSERÈ Y XAVIER BOADA

SALVADOR DALÍ ENTREVISTADO POR ARISTÓTELES JUAREZ

 

P: Maestro, es un honor para mí, hacerle esta entrevista. Puestos a entrar en materia ¿me podría hacer una prueba de sonido, por favor?
D: Una polla xica, pica, cama torta i pellerica, va tenir sis polls, xics, pics, cama torts i pellerics.

P: ¿Es francés, maestro?
D: Es catalán, y es una anticipación del famoso código genético que usted sabe muy bien que los premios nobeles encontraron hace seis años. Quiere decir en catalán, y de una manera muy anticuada, la estructura molecular del ácido dexoirribonucleico.

P: Maestro ¿cuál es el secreto de su genio?
D: La fuente de mi genio es precisamente la estructura molecular del ácido desoxirribonucleico, que encontraron Crique y Watson.

P: ¿Usted lo toma, o cómo es eso?
D: ¡Ah... no, no! Eso no se toma. Eso se nace. Usted sabe que yo soy católico, apostólico y romano. Según las últimas investigaciones científicas, desde la primera molécula que Dios creó, todo se transmite monárquicamente y genéticamente a través del ácido desoxirrionucleico.

P: ¿Quiere decir que usted es monárquico, maestro, dentro de la política española?
D: ¡Ah!...Me excuso, pero la monarquía no es una idea política. Es una ética y sobretodo una metafísica. Además un rey ha de ser como un buen queso; al límite de la delicuescencia. Medio cretino sería perfecto. No hay nada que ennoblezca más que soportar, por respeto consciente de la legitimidad y de la persistencia de la memoria, a un príncipe degenerado.

P: Maestro. Algunas gentes dicen que usted está loco...
D: L´unique diference entre Dalí et un fou, c´est que je ne suis pas fou, mais ca mème, je suis fou du xocolat Lanvin.

P: ¡Ja, ja, ja!...¿Cómo? No entendí esto, maestro.
D: ¿Cómo? No. Digo que la única diferencia entre Dalí y un loco es que no estoy loco, que es una diferencia mínima, pero muy substancial.

P: Maestro, ¿cuál es la diferencia entre Velázquez, Picasso y Dalí?
D: Voy a responder de una manera un poco más elíptica, porque últimamente me dijeron cuál era la diferencia entre una muy buena fotografía, la mejor del mundo, muy real, naturalmente, y objetiva, y...el cuadro de Velázquez, que, como usted sabe, es casi fotográfico, porque no hay ninguna diferencia, no hay ninguna deformación. O sea, que si una cámara fotográfica se pone en el mismo sitio que el ojo del pintor, pues el resultado es muy idéntico, aparentemente. Y entonces Dalí contestó como siempre, de una manera brillantísima, que la única diferencia que había entre la mejor fotografía del mundo y el cuadro de Velázquez, la única diferencia era, exactamente, la diferencia de siete millones de dólares, porque se acababa de vender por siete millones de dólares el retrato maravilloso que tiene ahora el Metropolitan Museo de N. York, de Juan de Pareja. O sea, que la diferencia entre la pintura y la fotografía es precisamente que la fotografía está realizada por el ojo mecánico, completamente mediocre, fabricado en el Japón o en Cliveland, o en cualquier sitio, y en cambio una pintura, está realizada a través de un ojo cuasi-divino, creado por Dios. ¡Bravo! ¡Olé! Porque esto ha salido muy bien. Las chicas, de cuando en cuando, aplaudid un poco.

P: Oiga, maestro...bravo, eh! Oiga, maestro ¿qué hace usted con tanto dinero?
D: Nada.

P: Pero, ¿dónde lo mete? No veo que lo tenga aquí...
D: ¡Claro! Porque para mí, el dinero, es puramente espiritual porque no lo uso para nada. Pero le puedo demostrar que soy susceptible de aceptar ahora mismo cincuenta mil dólares, sin rechistar. ¿Usted coge el metro?

P: Algunas veces, pero ¿por qué me lo pregunta, maestro?
D: Porque todo hombre que a los cuarenta años todavía coge el metro, es un auténtico fracasado.

P: ¿Su amor, es el oro?
D: Lo primero, mi esposa Gala, que la amo más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso, e incluso más que al dinero. Pero inmediatamente después, es el oro. Y usted sabe que a los místicos como yo eran a los que en la Edad Media les gustaba de una manera casi hiperestésica el oro. Raimundo Lulio, y todos los místicos, (la única ambición es de que toda la materia vil podía transformarse,) mejor dicho, transmutarse en oro. Además en España hay una jota muy bonita que dice: “te quiero como se quiere a una madre, te quiero como se quiere al dinero”, que es una de las cosas más típicamente españolas.

P: Usted acaba de decirnos que es muy religioso. ¿A quién quiere más, a Dios o al dinero?
D: A Dios no lo conozco, porque nunca me lo han presentado; nada más de una manera elíptica y de orden simbólico. Pero como católico, apostólico y romano, creo en el dogma de la ascensión, que es un ascensor que sube gracias al peso de Jesucristo, muerto.

P: Maestro, ¿usted cree que Dalí tiene, de veras, alguna importancia o es sólo un payaso?
D: No respondo a eso, porque no hay nadie en el mundo que no reconozca que tengo una tremenda importancia. Y en cuanto a lo de payaso, el payaso es usted. Es el señor que provoca la risa cada vez que hace una pregunta. Yo, en cambio, he divertido al público durante cuarenta años, sin i nterrupción, en una sociedad monstruosamente cínica y tan ingenuamente inconsciente, que juega al juego de la seriedad para esconder mejor su locura.

P: Maestro, ¿ a usted le interesa la belleza de un cuerpo desnudo?
D: De todas las bellezas del cuerpo humano, los testículos son los que producen más efecto. Contemplándolos, experimento un entusiasmo metafísico. Mi maestro Pujols decía que son los receptáculos de nuestros seres no concebidos. Para mí, evocan las invisibles e incorruptibles presencias celestes. Yo detesto los que cuelgan, que parecen sacos de mendigos. Los míos, tengo que recogérmelos compactos, redondos y duros como una concha doble.

P: Maestro. Muchos dudan que Dalí sea genio...
D: Peor para ellos. Pero yo creo que quedaré como un genio integral de mi época. Y la pintura, la escritura y todo lo demás son artes infinitesimales de mi enorme talento.

P: ¿Qué necesita Dalí para hacer una obra maestra: algún tipo de LSD o cualquier cosa de éstas?
D: La droga soy yo. Y justamente el inventor del LSD, que es el señor Timotey Levi, dijo últimamente que Dalí es el único pintor LSD sin necesidad de tomar la droga.

P: Y el divino Dalí, ¿es más divino que Picasso?, maestro.
D: Seguramente mucho más, porque justamente Picasso, él mismo dice que lo que le gustaría más, es se considerado muy humano. Como decía Nietzsche: “Humano, demasiado humano”. Y en cierta ocasión dije: Picasso es español, yo también. Picasso es un genio, yo también. Picasso es comunista, yo tampoco. Entonces yo ya me declaré apolítico totalmente y al mismo tiempo, monárquico y anarquista, pero no políticamente, metafísicamente...

P: Y hablando del comunismo de Picasso, ¿qué opina usted de la Revolución Rusa?
D: La Revolución Rusa es la Revolución Francesa, que llega tarde por culpa del frío.

P: Maestro, ¿qué cree usted que necesita un gran pintor: ser primero un dibujante, o no necesita ser dibujante, o es una base para ser pintor?
D: Eso no lo respondo porque está en los manuales de arte. Inténtelo con una pregunta más inteligente y el Divino verá si responde o no.

P: Pues entonces, ¿qué necesita un pintor para realizar (mostrar-plasmar) su talento?
D: Querido amigo, un pintor contemporáneo necesita tres cosas: la primera ser español, y la tercera llamarse Gala-Salvador Dalí. Aunque me considero un pintor muy mediocre; creo simplemente que soy mejor que mis compañeros, o si lo prefieren, ellos son más malos que yo.

P: ¿En qué se realiza más su genio: en la pintura, en la escultura, en el grabado, en las joyas...en que tipo de manifestación artística?
D: Prepárese, querido amigo, porque ésta es la última pregunta que voy a responder. O sea, mi genio, ni en la pintura, ni en el grabado, ni en la acuarela, ni en las joyas, ni en la litografía; en la cosmogonía.

P: ¿Y qué es la cosmogonía, maestro?
D: ¡Apréndalo! ¡Apréndalo!

P: No entendí, maestro. ¡Dígamelo, por favor!
D: ¿Cosmogonía?

P: Sí
D:
El sistema del cosmos. La concepción del cosmos. O sea, Dalí tiene una concepción del cosmos completamente original, y lo más importante, como se acaba de decir hoy mismo, si lee, me parece, el Cientifical Americal, Dalí tiene una cosmogonía propia y mi genio está en mi propia cosmogonía.

P: Pero, ¿ por qué se excita, maestro, si estamos aquí platicando?
D:
¡Ah, no! No me excito, pero es que si no se dicen las cosas con cierta convicción, la gente no se entera. Ahora, la gente que (haya) habrán visto la televisión (irá) irán a su casa, (buscará) buscarán en el diccionario qué coño quiere decir eso de la cosmogonía. Lo que le ha pasado a usted, pasará a todos sus auditores, porque resulta que las sociedades de consumo que utilizan esos medios informativos como ustedes, están muy poco al corriente incluso del vocabulario científico, porque me ha sorprendido que cuando he hablado del ácido desoxirribonucleico, parecía que le hablaran de la luna. ¿Es verdad o mentira?

P: Es cierto, maestro...
D:
Pues verá que con el Divino se aprenden cada día cosas nuevas. Bonjour. Muchas gracias.

P: ¿Quiere hacer alguna otra declaración?
D:
No, ninguna. Yo con estar sentado tengo suficiente.

P: Entonces, vamos a despedirnos ya del público...
D:
Bonjour. Muchas gracias.

P: Gracias, maestro.
D:
¡Adiós!

P: ¡Adiós!...Me iba sin decirle algo importante, maestro, y es que algunas gentes le acusan a usted de excéntrico...
D:
I Keep perdon! Everybody talk about my excentricity. Is a little true, but I am tal and absolutly, paradogicalment, ya, is true. I am excentric, but in the some time, I am concentric.

P: Really? Thank tou very much, maestro...
D:
De res.

P: (Seure) Disculpe, maestro. ¿Usted tiene enemigos?
D:
Quisiera ser multimillonario en enemigos. Pero el hombre que más detesto del mundo es Augusto Rodin, porque es el autor de una escultura abominable que representa a un pensador, con la cabeza apoyada en sus manos. Imagínese, en esta postura es imposible crear nada...como mucho se puede hacer caca. Caca, caca, ca-ca...Kandinsky: otra caca de la pintura.

P: ¿Y el Divino Dalí está interesado en el sexo?
D:
Desde que Dalí era pequeño, mucho antes de la masturbación, me interesaba muchísimo por el bien de la Humanidad, y tenía unas fantasías sociológicas para que todo el mundo fuera feliz. Siempre me veía aclamado desde arriba del pedestal de los monumentos públicos, por la muchedumbre agradecida. Y tenía lágrimas en los ojos, al ver que yo les prestaba tan grandes servicios. Después, una vez me hube masturbado la primera vez, dije: “la Humanidad ya no me interesa y pasé a interesarme únicamente por mi pene y mis propios problemas sexuales. Luego, la Humanidad pasó de una gran estima a un menosprecio casi absoluto.

P: ¿Y al Divino Dalí, le gustaría vivir eternamente?
D:
Cada vez que muere alguien, la culpa es de Julio Verne.

P: ¿por qué?
D:
Porque es el responsable de la obsesión por los viajes interplanetarios, que sólo son buenos para los boy-scouts y para los amantes de la pesca submarina. Si se gastase en investigaciones biológicas el dinero que se funde en estas obsesiones, nadie moriría en nuestro planeta. Por lo tanto, lo repito, cada vez que muere alguien, la culpa es de Julio Verne.

P: ¿Usted cree sinceramente que esto es cierto?
D:
Es más o menos cierto. Incluso si fuera mentira, hay un fondo de verdad. Es como aquello de Rai Lu. ¿Conoce la historia de Rai Lu?

P: ¡No, maestro!
D:
Rai Lu decía que en toda mentira siempre hay un fondo más o menos amargo de verdad. Y entonces él decía en el café: “yo, a los 22 años, en una noche, hice 27 veces el amor”. Naturalmente sus compañeros hablaron de otra cosa, no le escucharon más, por la desproporción. Entonces, él se encolerizó y dijo: pues incluso en eso hay un fondo de verdad. “No era yo, era mi hermana, que hacía la puta, naturalmente”.

P: Maestro, ¿qué se hubiera llevado del Museo del Prado, en caso de incendio?
D:
Evidentemente, Dalí se llevaría nada menos que el aire, y específicamente el aire contenido en “Las Meninas” de Velázquez, que es el aire de mejor calidad que existe.

P: Maestro, a usted que le da tanto miedo la muerte, ¿ por qué en vida está pensando siempre en la posteridad, en la suya?
D:
Porque como decía el sereno de Toledo: “No hay nada que tanto despierte, que pensar siempre en la muerte”. Y San Juan de la Cruz dijo: “Ven muerte tan escondida, que no te sienta venir, porque el placer de morir, me pudiera dar la vida”.

P: Maestro, ya me tengo que ir, pero estoy un poco, bastante, emocionado. ¿Usted cree que todo aquel que le da la mano al Divino Dalí, se va un poco ungido de divinidad?
D:
y encantado de haberme conocido...porque la gente siempre ha dicho que a mí me gusta mucho la publicidad, lo que es bastante cierto, pero lo que es mucho más cierto es que a la publicidad le gusto mucho. Y la prueba es que constantemente vienen los periodistas, las televisiones, y los individuos como usted...

P: Es cierto, maestro. ¿Puedo volver a darle la mano?
D:
El dedo pequeño, porque creo que toda la mano sería un exceso de generosidad por mi parte, y además es la única forma de dandismo para terminar este interviu.

P: Gracias maestro. Le encuentro los bigotes un poco disparejos, hoy..
D:
Porque me voy mañana, no puede ser más lógico.

P: Maestro, ¿es cierto que babea cuando pinta?
D:
No sólo babeo, sino que...

P: Usted es indudablemente un místico, y a un místico tengo que preguntarle dónde se encuentra localizado el cielo...
D:
Tengo algunas dudas sobre la localización exacta del cielo porque creo que no se encuentra ni arriba ni abajo, ni a la derecha ni a la izquierda, sino que se encuentra exactamente en el epicentro del pecho del hombre que tiene fe.

P: Usted siempre cita a Dios, pero ¿siente algún inteerés por el demonio?
D:
¡Ah! El infierno es un estado de fiesta perpetuo, allí la moral no existe. Las posibilidades de fornicación entre hermanos y hermanas son ilimitadas, la sodomía es exquisita.

P: Y usted, cuando llegue la hora de la muerte, ¿irá vestido para la ocasión?
D:
No creo que muera porque los genios no deben morir nunca por el progreso de la Humanidad. Pero son muy escasas las ocasiones en que durante mi vida me ha degradado vistiéndome de civil. Siempre voy vestido con el uniforme oficial de Dalí.

P: Sí, ciértamente, pero el uniforme oficial de Dalí denota mucha fantasía...
D:
Claro, porque no puedo entender que el hombre sea tan negado para la fantasía. No entiendo cómo los conductores de autobuses no tengan ganas, de vez en cuando, de romper el escaparate de una tienda para coger al vuelo algunos regalos para su familia.

P: Por cierto, maestro, antes de acabar, ¿al divino Dalí le gusta la música?
D:
Sí, pero de lejos. Precisamente las montañas de lejos son como la música de Bach. De cerca, sus rugosidades, son como las hemorroides del paisaje. Y también me gustan los tangos.

P: ¿Tangos? ¡Ah, pues yo soy tangólogo!
D:
¡Ah! Pues que acabe la cosa con un tango que usted me cante, y yo firmando autógrafos.

P: ¡Ah! Pero lo cantamos entre los dos...
D:
¡Ah, no, no, eso nunca!

P: ¿Cuál se sabe?
D:
¡Ah, no, no. Cánteme "Todo a media luz" o "La Comparsita"...

P: "A media luz " es muy bueno, porque empieza haciendo la descripción de una garçonière. ¿Se acuerda usted?
D:
"...Corrientes 348, primero piso ascensor, que no hay portero ni vecinos, que allí solo reina el amor..."
P: "Pisito que puso mable..." "pisito que puso mable, piano estela y celador, un teléfono..."

 

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